Mostrando entradas con la etiqueta Alcaudete. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alcaudete. Mostrar todas las entradas

jueves, 30 de octubre de 2014

La Cofradía de Alcaudete

Fundada en el siglo XVI, su primera asistencia documentada a la gran Romería de Abril data del año 1567. Aparece en la relación de hermandades y cofradías que Manuel Salcedo Olid publica en su panegírico historial sobre Ntra. Sra. de la Cabeza de Sierra Morena en 1677 y años más tarde en 1745 en el tratado sobre el Aparecimiento de Ntra Sra que Bartolomé Pérez de Guzmán, capellán del Santuario de Sierra Morena, hace sobre la Virgen y todo lo concerniente a la celebración de su secular Romería y las cofradías que hasta allí peregrinaban citando a la de Alcaudete con el número 31, con lo cual su participación en los actos y cultos pertinentes era bastante regular así como su asistencia al Santuario para celebrar los actos y cultos romeros en las postrimerias del mes de Abril. 

Posteriormente y ya más avanzado el siglo XVIII con la supresión de la Romería decretada por la Real Chancillería de Granada en 1773, al requerir a las cofradías que en ese momento debían de existir sus estatutos o constituciones nos encontramos con que la de Alcaudete no sólo no entregó sus reglas sino que parece ser que estaba en ese momento extinguida, o cuanto menos en un periodo en donde el culto a la Virgen de la Cabeza en la localidad se encontraba en un periodo de decadencia. En tiempos modernos, tenemos que remontarnos a comienzos del siglo XX, concretamente al 10 de Marzo de 1912 en donde la Cofradía de Alcaudete se reorganiza con la confección de unos nuevos estatutos los cuales servirían para normalizar la vida de la hermandad y su presencia en el Cerro en los días de Romería.

Dichos archivos, junto con otros enseres desaparecieron en la Guerra Civil española y la cofradía nuevamente en éste período deja de peregrinar de forma oficial al Cerro. En 1954 se vuelve a reorganizar y su periplo llega a nuestros días pudiendo afirmar de la misma que se encuentra en una notable etapa de crecimiento, dado el inusitado fervor que despierta entre los habitantes de dicho pueblo la imagen de Ntra. Sra. de la Cabeza, cuya talla fue bendecida en Abril de 1981. Su sede Canónica se encuentra en la Parroquia de Ntra. Sra. del Carmen. En 2012 ésta cofradía filial celebró el centenario de su refundación con actos en honor a la Virgen dignos y acordes a la gran devoción que por éstas tierras se le profesa a la Morenita. Su puesto actual en la procesión en el cerro es el 24, siendo la vigésimo tercera cofradía filial en el actual orden de antigüedad en la procesión. 

LUGAR DONDE SE ENCUENTRA LA IMAGEN DE NTRA SRA DE LA CABEZA EN ALCAUDETE: iglesia de Ntra. Sra. del Carmen, Alcaudete (Jaén).

Pablo Mondejar Expósito
Comisión de Historia
Asociación Peregrina y Mariana "Tras los pasos de Juan Alonso"

sábado, 4 de mayo de 2013

La Virgen de la Cabeza en Jamilena, Arjona y Alcaudete

Virgen de la Cabeza, Jamilena
Es el propósito de esta comisión además del trazado de la ruta desde Colomera hasta la Virgen de la Cabeza divulgar las festividades y otras actividades de las diversas cofradías por las que transcurre la ruta.


El presente fin de semana podemos contemplar diversas réplicas de la Morenita en las calles de Jamilena, la tarde de hoy sábado, además mañana en Alcaudete y Arjona. Por el afectuoso y cariñoso trato recibido por todas y cada una de las cofradías queremos desde aquí el poder acompañarlas tanto físicamente como de corazón. Deseamos además tras el pasado fin de semana en Sierra Morena junto a la Virgen de la Cabeza sean estos días en vuestras localidades verdaderas muestras de fe.
Virgen de la Cabeza, Alcaudete
Virgen de la Cabeza, Arjona

miércoles, 30 de enero de 2013

Alcaudete (II) - Costumbres y Gastronomía


Virgen de la Fuensanta
Posiblemente la fiesta más importante de Alcaudete es su Semana Santa, donde cerca de una treintena de pasos procesionan asociados a trece cofradías y con imágenes como la de San Elías del s. XVII. Destaca la escenificación de pasos litúrgicos, como el paso de Abraham, la Venta del Señor, Arrepentimiento de Judas, Buen y Mal Ladrón, la Verónica, Apóstoles, con textos que se remontan al siglo XIII. Un elemento característico es el desfile de bandas de romanos.

Se celebran fiestas en honor de la Santísima Virgen de la Fuensanta, patrona de Alcaudete desde el siglo XIX, tiempos en los que se funda su cofradía, en 1881, si bien es tenida como más antigua pues se cree que ya para 1511 existía una primitiva ermita de la Virgen. Las celebraciones de la Patrona comienzan el último sábado y domingo de abril, cuando se procesiona solemnemente por las calles de la ciudad, para rendírsele culto, durante todo el mes de mayo, en la iglesia del Carmen. La noche del 14 al 15 de agosto se celebra "La Velada", una romería nocturna en honor de la Virgen, y al amanecer se celebra la "misa del alba". Antiguamente los hortelanos oían esta misa después de haber procesionado a la Virgen por sus huertas acompañándola de antorchas, dando comienzo a continuación a la romería.

Antigua es su Feria Real,originalmente de ganado, que se celebra del 15 al 19 de septiembre en el marco incomparable del Parque de Nuestra Sra. De la Fuensanta, destacando en la misma, su feria de día, así como su concurso comarcal hortofrutícola. 


La gastronomía alcaudetense gira en torno al aceite de oliva producto esencial en la cocina mediterránea y base de todos los guisos y frituras. La tradición dulcera de la ciudad se manifiesta en dos grandes empresas Doña Jimena con su excelente línea en bombones y Mata con sus afamadas Hojaldrinas, ambas también con la fabricación de los dulces navideños. 

Habas con jamón y huevo
Dignos de no ser olvidados son los productos de sus huertas donde las alcachofas, de color verde claro, apretadas, tersas y jugosas, compiten en nombradía y buena fama con las habas verdes, tiernas y pequeñas. Otra forma de tomar las habas frescas es guisadas junto a sus vainas troceadas en la no menos popular y deliciosa "sobrehúsa". Igualmente famosas y acreditadas son las "alcachofas al estilo Alcaudete", que no son sino alcachofas rellenas con una masa de pan, huevo, perejil, carne picada y vino, y hervidas con una salsa hecha con ajo, perejil y harina.

El día de Reyes Magos se celebraba dando cuenta de un guiso de patas y orejas de cerdo, del mismo modo que como preludio de cuaresma se prepara el suculento relleno de Carnaval "masa de carne y especias", compitiendo en sabor con platos de vigilia como el encebollado de boquerones o el potaje de Viernes Santo. De Alcaudete son típicos también el ajoblanco, el salmorejo, las patatas en caldillo orégano o la alboronía, que es una ensalada de patatas, habichuelas, berenjenas y especias. Pero sin duda Alcaudete es famosa por sus orejones, es decir, los melocotones deshuesados, troceados y secados al sol, que habrán de dar sabor afrutado a los azucarados ponches de vino, y llegado el caso darán cuerpo al no menos tradicional potaje de ciruelas y orejones.

Hojaldrinas
Deliciosos postres son las frutas de sus riberas, como los famosos duraznos, melocotones de carne muy pegada al hueso, acompañados del tradicional resol. La repostería tradicional está representada por exquisiteces como los pestiños, las empanadillas de cabello de ángel, los bollos de higo, unas originales natillas llamadas "monte nevado", o las compotas de ciruelas y orejones.

lunes, 28 de enero de 2013

Alcaudete (I) - Historia


Alcaudete es un municipio de la provincia de Jaén, que forma parte de la comarca Sierra Sur, en la cual ocupa el extremo occidental, a 48 kilómetros de la capital de provincia. La actividad económica principal es la agricultura y la industria agroalimentaria transformadora, sobre todo, el olivar. Y cada vez con mayor importancia, destacan, dentro del sector industrial, la industria conservera, los dulces y mantecados, los frutos secos, el yeso y los muebles de cocina y baño.

Más de 200 asentamientos arqueológicos inventariados en su término municipal atestiguan una intensa y continua ocupación humana de estas tierras desde el Paleolítico superior. Entre los restos arqueológicos destacan los de varios "oppida" (Cerro de la Celada, la Torre del Moro o el Cortijo de la Muela), con una estrecha relación visual entre ellos, a través de torres, referentes fundamentales de la forma de controlar un territorio "caminos, vados y valles fluviales" durante época ibérica.

Los orígenes del núcleo urbano de Alcaudete se remontan a época romana, en la que según las fuentes epigráficas se adscribe a Sosotigi, municipio flavio. Por su abundancia de agua y manantiales los árabes la nombraron al-Qabdaq, ciudad de los manantiales. Fueron ellos los que levantaron la imponente fortaleza que alcanzó fama de inaccesible en el periodo califal. Este alcázar fue centro de protección de una medina comerciante muy activa, estaba ubicado en una importante red viaria y comercial y fue militarmente codiciado tanto por musulmanes como por cristianos.



Desde la primera conquista cristiana en 1085 por Alfonso VI, en los siglos siguientes cambió varias veces de manos entre castellanos y andalusíes. Incluso después de la batalla de las Navas de Tolosa y el avance de Fernando III no cesaron los trueques: el rey Santo la cedió al rey moro de Baeza, luego a la Orden de Calatrava, volvió en periodos intermitentes a estar en manos de los nazaríes, hasta que Alfonso XI la conquistó definitivamente en 1340.

A finales del siglo XIV, instalada la dinastía de los Trastámara, la villa se enajenó a la corona y pasó a merced de un particular como señorío: una de las ramas de los Fernández de Córdoba, la de Montemayor. En el siglo XV Alcaudete se transformó en plataforma y enclave de las tropas. Al terminar la guerra de Granada, en la primera mitad del XVI, la vida de la villa cambia y se le concede el título de conde al sexto señor de la villa. Es la época de mayor esplendor, auspiciada por la prosperidad económica en el cultivo de cereales y la ganadería, a lo que se sumaba el ser paso obligado en el camino entre el reino de Granada y Castilla. Numerosas construcciones, iglesias, conventos y ermitas, transformarán y marcarán su actual fisonomía. En esta época los Condes de Alcaudete ocupan altos puestos en el gobierno (virreyes, capitanes generales, etc.). A finales del siglo XVII se inicia un periodo de decadencia, acentuada por el absentismo de sus condes y el final de la línea masculina de los mismos, que no se habría de superar hasta finales del siglo siguiente.

El siglo XIX está marcado por la agitación social y política de sus vecinos: sublevación del pueblo contra los franceses, la batalla entre carlistas e isabelinos en sus calles, la desamortización de bienes de propios y eclesiásticos, y por el grupo de reformistas de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, palanca de tertulias políticas y amotinamientos.

En referencia a sus monumentos hay muchos a destacar como el Castillo, la iglesia de Santa María,  iglesia de San Pedro, del Carmen, el Convento de Santa Clara o la Plaza del Ayuntamiento. Sobre el Castillo de dicha localidad podemos decir que en la época emiral se levantó una impresionante fortaleza que alcanzaría fama de inaccesible en el período califal. “Alcaudete es un fuerte considerable –escribió el historiador Al-Idrissì–, construido al pie de una montaña que mira al Occidente, y donde hay un mercado muy frecuentado”. El alcázar fue centro de protección de una madina comercialmente muy activa, ubicado en una importante red viaria y comercial y fue militarmente codiciado tanto por musulmanes como por cristianos.

Santa María y el Castillo al fondo
El Castillo actual, construido sobre el alcázar almohade, es un exponente de fortaleza de frontera del S. XIII-XIV. Las murallas y torres, construidas con tapial  serán reforzadas con mamposteria tras la conquista cristiana en 1246, por los frailes de la Orden de Calatrava. Conservan los adarves  o ronda de la guardia a través  de los cuales podemos recorrer todo su recinto y acceder  al interior de las torres. Destacan el refectorio y caballerizas así como la imponente torre del homenaje.

Destacar también la iglesia de Santa María,  que se edificó, según algunas tradiciones  sobre el espacio que ocuparía la mezquita musulmana. Se edifica en dos fases: la primera corresponde al alzado del cuerpo, un espacio rectangular de tres naves y la primitiva capilla mayor de Martín de Bolívar, utilizándose el elemento gótico más característico: la bóveda de crucería. La segunda, a una nueva capilla mayor de estilo renacentista obra de Francisco del Castillo. Notables son las dos portadas que desarrollan un programa iconográfico de tema mariano donde se mezclan  elementos renacentistas, tanto figurativos como heráldicos.

En el libro de fábrica hace mención a la intervención de Vandelvira en torno al año 1558, al serle encargada una tribuna por el obispo Diego Tavera. El último elemento que se construye es la Torre-campanario, en el siglo XVII.